Que todo el mundo miente no debe ser una novedad. A diario, nosotros mismos nos “vemos forzados” a mentir, a veces para protegernos, por piedad, gusto, por lo que sea.
De la misma manera, los que nos rodean mienten, es como si la vida fuera una gran mentira que va evolucionando con el tiempo. ¿Y si en realidad lo es?

Un estudio de la Universidad Cornell revela datos asombrosos para aquellos inocentes que aún siguen creyendo todas las excusas de sus amigos: Las personas mienten en un 37% al hablar por teléfono. Bueno, aquí se tiene más oportunidad de mentir, pensarán algunos, seguro que cuando se habla frente a frente, cara a cara el porcentaje disminuye muchísimo. No tanto: 27% de las conversaciones persona a persona contienen incidencias. Ya ni la sobradamente conocida técnica de mirar a los ojos representa una prueba infalible de veracidad. Hay quien propone nuevas formas de detectar mentirosos. Yo no sé si fiarme o no.
¿Y cuál es el medio más “sincero”? Ni yo me lo imaginaba: El correo electrónico. El ya mencionado estudio, señala que solamente 14% de los mensajes de correo contienen información falsa (¿estarán excluyendo al spam?). La razón de esto es porque, los mentirosos prefieren mentir cuando lo que dicen no queda documentado (cuando se habla se pierden las palabras), en previsión de ser cachados en la jugada.
Desgraciadamente el estudio fue realizado hace ya varios meses y no tiene información sobre los “nuevos medios”. ¿Qué tantos mentirosos existirán en los blogs?





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