Una tarde como cualquiera mis hermanos y yo veíamos la televisión. Me dispuse a ir por algo para comer, cuando escuché los gritos y el llanto de mi hermana. Decía:

Mamá… Quique dejó un vaso con agua en la sala, y… por su culpa yo lo tiré…

Lo más sorprendente es que lo decía con una convicción y una ternura… que provocó que mi mamá me regañara y no le dijera nada a mi hermana. Nota para mi mismo: Los(as) niños(as) son listos(as).